Al nacer ya cargas con una deuda pública que será muy difícil que te saques de encima.
Tienes el aliento del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, organismos internacionales y demás “popes” siempre detrás de tu oreja.
Te acostumbras a vivir entre “créditos puente”, “recetas del Fondo”, promesas de falsos gurúes, refinanciación de deudas.
El pueblo llano comienza a hablar en los bares sobre la muerte de sistemas económicos, encajes bancarios, mercados a futuro, cotización de bonos de deuda, hipotecas, desaparición del crédito y demás.
Mientras desde esos organismos digitan lo que será tu futuro, cuánto y a quièn deberás, cuánto deberán subir tus impuestos, qué peso deberá soportar tu salario sin esperanzas de incremento, ves cómo te gana la desesperación.
Tienes miedo.
No ves el futuro con buenas perspectivas. Incertidumbre, se llama.
Buscas angustiosamente una salida.
¿Te suena, George W.?
Una dosis mínima de tu propia medicina.
Un vaivén peligroso entre liberalismo extremo y aspiraciones nacionalistas.
Estás en el Tercer Mundo.
Ese pedazo de mundo que Estados Unidos ayudó a construir con sus políticas económicas for export, con tus expertos de grandes universidades que llegaron a América Latina con “soluciones a problemas estructurales”, con las recetas para la bonanza eterna.
Todavía faltaría agregar, a la sensación de pertenecer al Tercer Mundo, algunos sentimientos personales que no creo que llegues siquiera a imaginar.
¿Sentís que no eres dueño de tus decisiones? ¿ Que tus hijos nacen hipotecados por algo que no disfrutaste ni vos ni tu padre ni tu abuelo ?
Como buena hija de la educación occidental y católica, no deseo a tu pueblo que conozca esas sensaciones. Sin embargo, tendrán que aprender a vivir siendo un poco más pobres.
El pueblo, claro. Pero, ¿y vos? ¿Y los empresarios, consultores, lobbistas, congresistas, etc. etc. etc.?
Recomiendo la lectura del excelente artículo de Rosa Brooks en LA Times (del cual me permito parafrasear su título) para ver hasta qué punto esta situación agónica que viven las finanzas de Estados Unidos, se estuvo gestando en los últimos años.
Y cómo afectará a su gente, las decisiones que se están tomando hoy.
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